Para Burrhus Frederic Skinner (1904-1990), el aprendizaje es el resultado de una acción del organismo que se refuerza por estímulos externos.

A la concepción del condicionamiento clásico de estímulo respuesta, propuesta por Watson en los Estados Unidos, Skinner le agrega la idea de que el aprendizaje de un nuevo comportamiento se produce por medio de refuerzos o recompensas ejercidas por estímulos externos que siguen a las respuestas del organismo.

Este psicólogo americano desarrolla la teoría del aprendizaje por condicionamiento operante, doctrina basada en la respuesta del organismo a estímulos mediante refuerzos, ignorando cualquier actividad del intelecto.


Los que se oponen a la teoría de Skinner son los que inauguran la senda hacia el cognitivismo.

La caja de Skinner fue un aparato experimental que utilizó para probar su teoría con animales.

En esa caja los animales tenían la oportunidad de accidentalmente apretar una palanca la que permitía la salida de comida. De esta manera el animal aprendía a presionar la palanca, reforzados por la aparición de comida inmediatamente después de ejercer la presión sobre ella

La base de la teoría de Skinner, sobre el aprendizaje de las conductas simples o complejas en animales y humanos, es el efecto de las consecuencias de la acción.

Con el refuerzo se pueden aprender conductas deseadas y mediante el castigo eliminar un comportamiento no deseado.


Con este sistema operativo, Skinner diseñó programas de condicionamiento operante, tanto para animales como para humanos.

Skinner se inspiró en los trabajos de Edward Lee Thorndike (18874-1949) que fue quien en su libro sobre inteligencia animal formuló las primeras leyes del aprendizaje.

Para Thorndike, aprender es formar las conexiones entre experiencias sensoriales y respuestas, mediante éxito-fracaso, debiéndose cumplir dos leyes: la ley del ejercicio, o sea la repetición y la ley del efecto, o sea en función de las consecuencias agradables o desagradables de la conducta para el organismo.

Tolman (1886-1959), realizó estudios sobre el aprendizaje latente y llegó a la conclusión de que el aprendizaje también se produce sin refuerzo y se estructura por objetivos internos que son los que orientan la acción.

Clark Leonard Hull (1884-1952), refutó la metodología utilizada por los conductistas introduciendo la noción de “variables intermedias”, entre el estímulo y la respuesta, tales como la costumbre y la intensidad de la necesidad fisiológica, mostrando un cambio que se orienta hacia el cognitivismo.

El esfuerzo de Skinner por explicar todos los comportamientos humanos, aun los más complejos, como condicionamientos, recibió numerosas críticas, ya que su teoría no tenía en cuenta los conocimientos ni las representaciones mentales.

El condicionamiento operante para la adquisición del lenguaje también fue cuestionado por el lingüista Noam Chomsky, quien consideraba que es imposible explicar la rapidez con que se aprende el habla ni la capacidad de comprender y producir enunciados nuevos.

Chomsky sostenía que estas capacidades implican disponer de reglas abstractas que hacen posible el lenguaje.

Otros críticos hechas por otros psicólogos se sumaron al cuestionamiento de Chomsky que favorecieron también el surgimiento de un nuevo paradigma: la psicología cognitiva.