En su libro “La socialización y la personalidad del adolescente”; Allison Davis (1902-1983), dice que la socialización es el proceso en el cual se aprenden y se incorporan a la personalidad, los modos de actuar, las ideas, las creencias, los valores y las normas de una cultura, o sea que es una etapa de aprendizaje continuo.

Cada sociedad establece cuáles serán las conductas consideradas aceptables o no aceptables.

Davis intenta comprender qué efectos tiene en el desarrollo de un adolescente el aprendizaje social.


Para Davis, este aprendizaje se adquiere a fuerza de castigos y la amenaza del retiro del afecto.

Este continuo temor que sufre el adolescente en cada aprendizaje es el origen de lo que Davis denomina “ansiedad generalizada”.

La ansiedad generalizada favorece el aprendizaje de las conductas socialmente aceptables y la adaptación a una cultura.

Según Mowrer, la ansiedad generalizada produce una anticipación del malestar que sirve para controlar la conducta. Durante la adolescencia el individuo incorpora este conocimiento y se independiza de quienes lo socializaron.

El adolescente con la conducta más socializada será el que tenga también el más alto grado de adaptación y de ansiedad generalizada.


El mayor incremento de ansiedad generalizada en una sociedad moderna lo sufre el adolescente de clase media, ya que su seguridad y futuro dependen principalmente del prestigio y el status social que alcance.

Estos individuos suelen desarrollar una ansiedad social fuerte y ser capaces de conseguir sus objetivos, socialmente aceptables y obtener las más altas calificaciones en sus estudios.

En tanto que el adolescente de las clases bajas ha sido criado en un ambiente que difiere mucho de la clase media y no desarrolla el tipo de ansiedad socializada que hace que el adolescente de clase media postergue los placeres inmediatos y se esfuerce en su rendimiento con la perspectiva de un objetivo a largo plazo.


Según Davis, es la cultura la que determina las gratificaciones que puede esperar un adolescente por sus logros y las posibilidades que tiene de alcanzarlos.

Esta teoría desarrollada por Allison Davis fue ampliada por Robert Havighurst, con el aporte del concepto de “tareas evolutivas”.

Destaca el papel de las motivaciones sociales como también el de los criterios que la sociedad considera para determinar cuándo se han alcanzado ciertas etapas del desarrollo, vinculados a las necesidades evolutivas del organismo.

La sociedad trata de que los individuos adquieran las tareas evolutivas que les corresponden en el momento que es debido.

Este momento depende de la madurez física, de las exigencias sociales y de la propia motivación del individuo.

Las mayores diferencias interculturales se observan cuando el factor cultural predomina sobre el biológico.


Según Havighurst, las tareas evolutivas que tiene que desarrollar el adolescente, entre los doce y dieciocho años son:

1) La aceptación de su esquema corporal y de su identidad sexual
2) La relación con nuevos vínculos de ambos sexos.
3) La independencia emocional de los padres y de otros adultos significativos.
4) Lograr la posibilidad de la independencia económica
5) La elección de una vocación y la posibilidad de capacitarse
6) El desarrollo de las aptitudes y conocimientos necesarios para competir cívicamente.
7) Aprender a ser responsable
Prepararse para asumir compromisos familiares
9) Identificarse con los valores adecuados a una visión racional del mundo


Según Havighurst, el cumplimiento de estas tareas evolutivas señalarán la llegada del individuo a la edad adulta y a la madurez.